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Experta explica los beneficios de la estimulación acuática en bebés

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Experta explica los beneficios de la estimulación acuática en bebés

Un niño de tres o cuatro meses tiene la piel mucho más sensible que la de un niño que sobrepasa los 4 años de edad, el agua muy caliente o muy fría le puede generar daños y quizás algún trauma emocional, por lo mismo, es importante que la temperatura este precisa.

La estimulación puede ser muy beneficioso para los niños, en especial los bebés, incentivarlos con juegos y actividades permitirá desarrollar el sistema psicomotor, psicosocial, emocional y por sobre todo, su independencia, y si los llevamos al agua, mucho mejor, debido a que este elemento permite trabajar casi todos los músculos, además de la confianza.

Ahora, si hacemos una definición más detallada, los expertos determinan que la estimulación acuática es la adaptación a la que se sitúan los bebes y los niños en ese medio, es la manera de ayudar al bebe a sensibilizarse nuevamente con el agua, puesto, que ellos vienen desde un ambiente acuático, al estar dentro de la placenta, esto les permite volver a familiarizarse con este elemento.   

La profesora de Educación Física, experta en estimulación acuática para bebes, Pilar Tapia, explica que trabajar en este ambiente es algo impensado.

“Es un mundo fascinante y muy entretenido, salen con cosas divertidas y generan un lazo importante con una, hay un apego, algunos se van repitiendo temporada tras temporada”.

La instructora lleva varios años en este rubro, y señala que niños de todas las edades pueden participar de estas actividades, por otra parte todos entran a la piscina con un adulto que generalmente es la mamá, por un tema de apego.

“Se puede trabajar con niños desde los tres meses, pero, en Talca no hay piscinas con la temperatura adecuada para ellos, por lo tanto, subimos la edad a los 6 meses hasta los 4 años. Ahora, también depende de la conducta de entrada del niño, porque si tenemos un niño de 5 años que le tiene mucho miedo al agua, hacemos una excepción y permitimos que entre, porque necesita el apego del apoderado en el agua”. 

Un niño de tres o cuatro meses tiene la piel mucho más sensible que la de un niño que sobrepasa los 4 años de edad, el agua muy caliente o muy fría le puede generar daños y quizás algún trauma emocional, por lo mismo, es importante que la temperatura esté precisa. Según Pilar Tapia, “la temperatura va variando dependiendo de la edad, lo ideal es que la adaptación del bebe parta casi del nacimiento, ahí nosotros trabajamos con 36 a 37 grados que es la temperatura corporal de ellos hasta los tres meses, y de ahí en adelante puede variar a los 34 a 35 grados hasta los seis meses y después bajar a los 31 o 32 grados”.

PSICOMOTRICIDAD

Hacer trabajos acuáticos beneficia el reforzamiento de la psicomotricidad, la cual tiene que ver con el desarrollo de los movimientos generales del cuerpo. Pilar indica que en la natación y en el agua, “intervienen todos los músculos, aquí trabajamos todo, dependiendo de la edad del bebe, por supuesto, pero, de todas formas vamos estimulando la flotabilidad y la propulsión”.

La profesora de Educación Física, agrega, “esto, trae muchos beneficios, el más relevante quizás, el apego que genera con la persona que está en el agua, les da una seguridad muy importante que les va ayudar en todo el proceso para que ellos aprendan a nadar. Este lazo es significativo para que ellos logren después ser más independiente, y desde el punto de vista motor, le ayuda en la musculatura, la motricidad y beneficia a todos tipo de niños, incluso con ceguera, ahí se estimula mucho más la sensibilidad”.

RIESGOS

En referencia a los riesgos que pueda traer esta práctica, como en todo, si no se toman las precauciones necesarias, puede traer inconvenientes. 

“Tiene riesgo, el agua es un riesgo, pero, tomando las precauciones necesarias no debiéramos correr mayores problemas, es muy importante, principalmente, tener cuidado con la cabeza, hay  que mantener siempre contacto visual con el rostro del bebe para que no le entre agua de manera casual, porque hay juegos donde intencionalmente el bebe se sumerje, pero, eso es parte del juego que hacemos, no obstante, siempre hay que estar atento a que no esté en contacto el agua con la cara”.

SEGURIDAD

Los elementos de seguridad en el agua son fundamentales para un buen aprendizaje, la experta en estimulación acuática, explica que en “la piscina siempre tengo alitas y tallarines, hay diversas formas de amarrarlos, hasta con un collet se puede apretar bien, debe quedar bien ajustado a la anatomía del bebe, con eso se puede trabajar, pero no es un método para dejar al niño sin supervisión. Ahora, muchos me preguntan quienes pueden practicar esta disciplina, en realidad todos pueden, a menos que un médico les entregue una prescripción médica que no le permita hacer el ejercicio”, cerró Pilar Tapia.

La estimulación acuática es una disciplina que puede ser muy beneficiosa en el crecimiento integral de los pequeños.

Fotografía: UMH Sapiens

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