Una compleja crisis interna estaría afectando al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, encabezado por la ministra Judith Marín, en medio de acusaciones de malos tratos, amenazas de despidos y tensiones políticas entre el Partido Social Cristiano y Renovación Nacional. Así lo reveló un reportaje publicado por The Clinic, que describe el ambiente al interior de la cartera como una “olla a presión”. Según el medio, la ministra habría advertido a funcionarios sobre un proceso interno de evaluación que podría derivar en desvinculaciones tras su regreso de un viaje a Washington. Esto habría incrementado la preocupación entre trabajadores, quienes además denuncian un clima laboral deteriorado y una fuerte descoordinación con la subsecretaria Daniela Castro, militante de RN. Incluso, de acuerdo con testimonios recogidos por el medio citado, Marín habría hecho referencias despectivas hacia Chile Vamos, calificándolo como la “derechita cobarde”, situación que el ministerio evitó comentar. El reportaje también apunta a cuestionamientos por la contratación de asesores cercanos al Partido Social Cristiano, varios de ellos sin experiencia en gestión pública y, en algunos casos, sin título profesional. Entre los nombres mencionados aparece Allison Ossandón, community manager de 25 años ligada al PSC, además de Tatiana de León y Michel Cartes, ambos asesores cercanos a la ministra. A ello se suma la polémica por la salida de funcionarios del área de comunicaciones y las críticas cruzadas entre equipos de la ministra y la subsecretaría. Desde el ministerio respondieron al portal requerido que la prioridad de Judith Marín está puesta en avanzar en la agenda de la cartera y descartaron la existencia de denuncias formales por malos tratos. Sin embargo, el escenario ha generado inquietud en sectores del oficialismo y en Renovación Nacional, especialmente cuando La Moneda busca mostrar resultados concretos de gestión antes de los primeros 100 días de gobierno del Presidente José Antonio Kast. Fuente: ADN Radio Nacional
Una ciudadana británica ha generado conmoción en la opinión pública al decidir recurrir a la eutanasia en una clínica de Suiza, a pesar de estar físicamente sana. Lo que ha causado mayor impacto es el trasfondo emocional que la llevó a tomar esta decisión: la imposibilidad de superar la muerte de su único hijo en 2022. Este caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre la eutanasia en el contexto del duelo extremo y la salud mental, planteando cuestionamientos sobre los límites del acompañamiento humano ante una pérdida irreparable. Wendy Duffy, una mujer de 56 años, se encuentra en buena salud física, pero su mundo se detuvo tras la pérdida de su hijo, el cual era su mayor vínculo con la vida. Después de intentar procesar esta pérdida y enfrentarse a un vacío insoportable, llegó a la conclusión de que su ciclo vital había terminado junto con el de él. El viaje a Suiza representa el desenlace de un proceso silencioso para Duffy. En este país, las leyes permiten el suicidio asistido en casos de sufrimiento insoportable, un término que ella asociaba más con la ausencia total de propósito después de la tragedia familiar que con dolores físicos. En palabras de Duffy: Quiero morir, y eso es lo que voy a hacer. Es mi vida, mi decisión. Antes de partir, informó a sus seis hermanos sobre su decisión, aunque no entró en detalles sobre los plazos por su propia protección. Según sus palabras: Será una llamada difícil en la que me despediré de ellos y les daré las gracias. A pesar de esto, confía en que sus hermanos comprenderán su elección: No obstante, estoy segura de que lo entenderán. Ellos conocen la situación, saben que no soy feliz, que no quiero estar aquí. Duffy había pasado años bajo tratamiento con antidepresivos e incluso había considerado quitarse la vida en algún momento. Finalmente optó por este método de eutanasia, por el cual tuvo que pagar unos 11 mil euros (alrededor de 11 millones de pesos chilenos). Este caso pone en relieve las complejidades éticas y emocionales que rodean el tema de la eutanasia y plantea interrogantes sobre cómo abordar situaciones extremas como esta desde una perspectiva humana y compasiva. Fuente: Meganoticias
Una compleja crisis interna estaría afectando al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, encabezado por la ministra Judith Marín, en medio de acusaciones de malos tratos, amenazas de despidos y tensiones políticas entre el Partido Social Cristiano y Renovación Nacional. Así lo reveló un reportaje publicado por The Clinic, que describe el ambiente al interior de la cartera como una “olla a presión”. Según el medio, la ministra habría advertido a funcionarios sobre un proceso interno de evaluación que podría derivar en desvinculaciones tras su regreso de un viaje a Washington. Esto habría incrementado la preocupación entre trabajadores, quienes además denuncian un clima laboral deteriorado y una fuerte descoordinación con la subsecretaria Daniela Castro, militante de RN. Incluso, de acuerdo con testimonios recogidos por el medio citado, Marín habría hecho referencias despectivas hacia Chile Vamos, calificándolo como la “derechita cobarde”, situación que el ministerio evitó comentar. El reportaje también apunta a cuestionamientos por la contratación de asesores cercanos al Partido Social Cristiano, varios de ellos sin experiencia en gestión pública y, en algunos casos, sin título profesional. Entre los nombres mencionados aparece Allison Ossandón, community manager de 25 años ligada al PSC, además de Tatiana de León y Michel Cartes, ambos asesores cercanos a la ministra. A ello se suma la polémica por la salida de funcionarios del área de comunicaciones y las críticas cruzadas entre equipos de la ministra y la subsecretaría. Desde el ministerio respondieron al portal requerido que la prioridad de Judith Marín está puesta en avanzar en la agenda de la cartera y descartaron la existencia de denuncias formales por malos tratos. Sin embargo, el escenario ha generado inquietud en sectores del oficialismo y en Renovación Nacional, especialmente cuando La Moneda busca mostrar resultados concretos de gestión antes de los primeros 100 días de gobierno del Presidente José Antonio Kast. Fuente: ADN Radio Nacional
Una ciudadana británica ha generado conmoción en la opinión pública al decidir recurrir a la eutanasia en una clínica de Suiza, a pesar de estar físicamente sana. Lo que ha causado mayor impacto es el trasfondo emocional que la llevó a tomar esta decisión: la imposibilidad de superar la muerte de su único hijo en 2022. Este caso ha puesto sobre la mesa el debate sobre la eutanasia en el contexto del duelo extremo y la salud mental, planteando cuestionamientos sobre los límites del acompañamiento humano ante una pérdida irreparable. Wendy Duffy, una mujer de 56 años, se encuentra en buena salud física, pero su mundo se detuvo tras la pérdida de su hijo, el cual era su mayor vínculo con la vida. Después de intentar procesar esta pérdida y enfrentarse a un vacío insoportable, llegó a la conclusión de que su ciclo vital había terminado junto con el de él. El viaje a Suiza representa el desenlace de un proceso silencioso para Duffy. En este país, las leyes permiten el suicidio asistido en casos de sufrimiento insoportable, un término que ella asociaba más con la ausencia total de propósito después de la tragedia familiar que con dolores físicos. En palabras de Duffy: Quiero morir, y eso es lo que voy a hacer. Es mi vida, mi decisión. Antes de partir, informó a sus seis hermanos sobre su decisión, aunque no entró en detalles sobre los plazos por su propia protección. Según sus palabras: Será una llamada difícil en la que me despediré de ellos y les daré las gracias. A pesar de esto, confía en que sus hermanos comprenderán su elección: No obstante, estoy segura de que lo entenderán. Ellos conocen la situación, saben que no soy feliz, que no quiero estar aquí. Duffy había pasado años bajo tratamiento con antidepresivos e incluso había considerado quitarse la vida en algún momento. Finalmente optó por este método de eutanasia, por el cual tuvo que pagar unos 11 mil euros (alrededor de 11 millones de pesos chilenos). Este caso pone en relieve las complejidades éticas y emocionales que rodean el tema de la eutanasia y plantea interrogantes sobre cómo abordar situaciones extremas como esta desde una perspectiva humana y compasiva. Fuente: Meganoticias